Chiquito

De Luis Cano

MARTÍN URBANEJA

Nominado por

“TRINIDAD GUEVARA” 2008

REVELACIÓN MASCULINA

Dirección: Analía Fedra García

Funciones: domingos 18 hs.
Teatro: La Carbonera
Balcarce 998- Capital Federal –
Localidades $ 25  (Descuentos a estudiantes y jubilados)
Reservas al 4362-2651

Actúan: José Márquez, Elida Schinocca y Martín Urbaneja

Cascarita, Chiquito, y la enfermera, conforman el núcleo familiar de esta obra. El hijo intenta descubrir y sacar a la luz un secreto familiar que recae sobre su identidad. Un bebé abandonado, el sarcasmo, la inimputabilidad, la compulsión….
¿Cómo se entiende? Parecería que nunca terminasen de conocer la verdad por boca de los personajes de “Chiquito” hay algo que siempre se nos escapa y tras ése rastro intentaremos construir o reconstruir una historia… quizá personal.

Diseño de escenografía: Laura Rovito
Diseño de luces: Juan Ramos
Música original: Gustavo García Mendy
Diseño gráfico: Laura Rovito
Asesoramiento de vestuario: Florencia Orlando
Asistencia general: Paula Rutschi
Fotógrafo: Sebastián Miquel

NOTAS Y CRÍTICAS:

La propuesta de Luis Cano juega con la ambigüedad, con las frases incompletas, con el ceder la palabra al otro, al que describe desde afuera, al que toma distancia. Se erige en el lugar de lo que se sospecha, se intuye. Un ex militar, una enfermera, un muchacho que fue criado como su hijo pero que no lo es. En realidad todas estas afirmaciones provienen de lo que se dice en escena y lo que allí se enuncia
…No hay panfleto, no hay línea unívoca y esto no sólo es mérito del texto sino también de la dirección y de los actores, Elida Schinocca, José Márquez y Martín Urbaneja, que oscilan, se acercan y se alejan, que no son garantes ni siquiera del propio decir.
Una lectura nueva para una historia que es historia pero que no deja de ser también nuestro presente.
Mónica Berman, www.criticateatral.com.ar
http://www.criticateatral.com.ar/index.php?ver=ver_critica.php&ids=1&idn=1197

Evitando lugares comunes y situaciones por demás trilladas, esta terrible y potente obra de Luis Cano nos ofrece una profunda mirada sobre las íntimas, personalísimas consecuencias de la última dictadura. Se trata de una tragedia coterránea y contemporánea, en la que el desenlace es tan miserable como lo fueron los dioses que la provocaron: si el destino adverso es provocado por calañas como Videla, Massera, Bussi y tantos otros de ese Olimpo de mierda, no podemos pretender que los mortales reaccionen con heroísmo. Así, en los tres personajes, las heridas (soportadas o infligidas) parecen funcionar como vértebras, porque los tres se yerguen gracias a lo que los lastima, a lo que los denigra.
…Analía García entra en el ambiente del teatro porteño demostrando no solo sus cualidades estéticas, sino también asumiendo un firme compromiso ideológico. Supo, además, hacerse de un excelente elenco que vibra y nos deja sin respiración: José Márquez (Chiquito), Élida Schinocca (la enfermera) y Martín Urbaneja (Cascarita).
 Lucho Bordegaray http://montajedecadente.blogspot.com
http://montajedecadente.blogspot.com/2008/09/teatro-chiquito-de-luis-cano-segn-anala.html

Todo gira en torno a la identidad de un bebe abandonado devenido en adulto. La construcción de los personajes apela a individuos dicotómicos en tanto a una personalidad de aristas más oscuras como “Chiquito” que el  apodo de un tipo bueno y querible. La impronta relacionada con la historia reciente de nuestro país elocuente, poniendo el dedo en la llaga en quienes se quedan en la superficie de los acontecimientos. Con actuaciones de nivel y una dirección interesante de la debutante Analía Fedra García, “Chiquito” llama a la reflexión del espectador medio con tendencias a la conducta del avestruz.
Daniel Gaguine, Semanario Noticias Urbanas
http://www.noticiasurbanas.com.ar/apc-aa-nu/img_upload/c7696df587d8fc3a292e05d21aae6457/REVISTA_141.pdf

Maestría de escritura de Luis Cano y, seguramente de la directora, Analía Fedra García y de los actores. Sabemos que la dramaturgia y la puesta en escena constituyen dos instancias únicas, pero que se alimentan mutuamente. Y si hablamos de registros, tenemos que apoyar bien los pies en las tablas para encontrarnos con tres actores magníficos. Cada uno sosteniendo una situación verdadera, con un “decir” cuyas tonalidades y colores varían desde el silencio sostenido de la enfermera, por momentos, hasta la verborragia chispeante de Cascarita.
Alicia Conti, diario La Opinión  (Trenque Lauquen)

En Chiquito la historia es simple, el atractivo de la pieza está en el armado inteligente de Luis Cano, rompiendo desde la dramaturgia con la ilusión teatral ya que por momentos pareciera que estamos viendo el recuerdo de estos seres, mientras que en otros los vemos interactuar en el presente. Cuando suponemos que vamos comprendiendo algo se nos escapa para poder construir esta ficción. La dirección de García es precisa, supo aprovechar la intensidad y dosificar el ritmo en cada tramo de la obra, su puesta en escena es simple pero efectiva apoyada en un sugestivo diseño lumínico y un dispositivo escénico sin complicaciones. El nivel actoral del elenco es bueno, jugado, sin fisuras, sobre todo porque deben interactuar entre ellos y romper esa ilusión con algunas frases dichas al público.
Una pieza breve, dura apenas cuarenta minutos, intensa, que entretiene y deja pensando.
Gastón Olivera, revista Vea Más

Un acto sensible e inesperado… Un silencio que abruma… Palabras que asaltan… Y un Cano que juega al borde, sin red y en su falta de formalidad, va cortando, de a pasos o de a pedazos, la respiración y la inocencia. Respetables actuaciones enaltecen un texto detallado, sincero, simple y agotador… Una historia que parece decir nada… pero de golpe, ese giro dramático que siempre asombra, vuelve a la pieza sorpresa, hastío, placer, incordio… todo junto, quizá mostrando una gran obra teatral en un simple espacio que cuida a los personajes y los contiene. Excelente musicalización… Una obra ¡para ver!
Meche Martínez  http://vidayamorporlapalabra.blog.arnet.com.ar
http://vidayamorporlapalabra.blog.arnet.com.ar/archive/2009/04/14/chiquito-de-luis-cano.html

Estos personajes masculinos se destruyen entre si, se degradan y la acción deja de ser sólo un acontecimiento escénico para involucrar a un espectador perturbado. La fuerte impronta de José Márquez-Martín Urbaneja es el “vínculo vivo” entre la instancia autoral (Cano), la instancia de dirección (Freda Garcia) y el público. Si el artista se expresa a través de su obra y el actor a través de su cuerpo, ambos contribuyen en esta obra a la reconstrucción de nuestra memoria subjetiva y a la discusión crítica del pasado y de la actualidad, poniendo en escena aquello que el lenguaje cotidiano no puede dar cuenta. ¿Son sólo retazos, hilachas de ficción y “realidad”?
Azucena Joffe, María de los Ángeles Sanz, Maira Kosiorek

http://www.revistalavoragine.com.ar/numero%2020/critica.html

Los personajes de Chiquito, son dueños de una ciclotimia exasperante, situación bien resuelta por las tres sólidas actuaciones. Estos personajes pueden pasar de los abrazos y los chistes, a la violencia física prácticamente sin transición, a veces sólo hacen falta una mirada o un silencio. Chiquito es una de esas obras en las que pasado y presente se superponen constantemente, enrareciendo la escena y generando una tensión que termina haciéndose insostenible, una tensión que explota, o mejor: implosiona, porque salvo por breves insinuaciones, pareciera no haber más que lo que contienen esas paredes.
La puesta de Analía García, que forma parte del Proyecto Espectacular de la Licenciatura en Dirección Escénica del departamento de Artes Dramáticas del IUNA, deja un perfecto equilibrio para que el texto se desarrolle sin problemas, y para que los actores y los objetos interactúen en su justa medida.

Ignacio Santillana  http://revistasiamesa.blogspot.com

http://revistasiamesa.blogspot.com/2009/04/chiquito-de-luis-cano.html

 

   

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